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Cervecería Mater: de la pandemia a la cerveza

La pandemia, pese a las dificultades, trajo consigo una nueva oportunidad para María Jesús Montenegro (24). Hasta antes de que el covid-19 llegara a Chile y comenzaran las restricciones, la chef de profesión vivía en Viña del Mar y trabajaba en un restorán en Reñaca. Sin embargo, la crisis pegó fuerte y, por recorte de personal, la despidieron. Pero no se quedó paralizada y decidió emprender: con dos cursos de cervecería en el cuerpo —que había realizado años antes solo por hobby—, entraría de lleno al mundo de la cerveza. Entonces, junto a su polola, Catalina Olave (28), quien es hotelera, tomaron sus cosas, se fueron a Los Andes, estudiaron más y, con finiquito en mano, compraron sus primeros equipos de 30 litros y crearon Cervecería Mater.

“Empezamos a hacer cerveza en el patio de la casa de mis papás”, cuenta Montenegro. “Nos empezó a ir bien, a mis amigos les gustaba la chela. Estuvimos como seis, siete meses haciendo cerveza solo para mis amigos hasta que un amigo nos dijo que nos podríamos lanzar en la botillería de unos tíos de él. Ahí empezamos a vender los botellines de 330cc y nos fue bastante bien”, dice.

Tras comenzar a vender su cerveza en botella en otros locales, rápidamente se les presentó la posibilidad de abrir un restorán. “La Catalina, como hotelera, sabe mucho del mundo de los restoranes, y yo como chef también estaba súper motivada. Así que pusimos el restorán en noviembre de 2021, en el centro de Los Andes”, sostiene sobre Terra Mater Gastrobar, un espacio donde venden los botellines de sus tres estilos de cerveza —amber ale, porter y golden ale, sumado a las experimentales que lanzan periódicamente—, y además tienen su nueva planta de 180 litros, donde mensualmente producen aproximadamente 300 litros, dependiendo, entre otros, de factores como el stock o la temporada.

“Todo fue súper lento, pero a la vez súper rápido porque no sabíamos que íbamos a poder estar vendiendo en tantas cantidades y en otros locales dentro de Los Andes”, comenta y agrega que también tienen distribución en Santiago a través de pymes dark kitchen, que son restoranes cuyo modelo de negocio se basa exclusivamente en la venta a domicilio.

Hacia adelante, además de seguir trabajando líneas experimentales, también buscan ampliarse hacia otros licores y a vender en barril. En la línea de lo último, en el restorán quieren instalar salidas de schop, unas cuatro o cinco, dice María Jesús, que conversen entre su carta de cervezas y la de otros productores del Valle de Aconcagua.

SELLO FEMINISTA

Cervecería Mater tiene su marca feminista impregnada desde la raíz de su nombre, que el latín significa madre, hasta la superficie, porque solo trabajan con mujeres, en el restorán y en la fábrica, con el objetivo de aumentar la empleabilidad femenina.

Así lo define Montenegro: “Somos dos mujeres que estamos intentando emprender, ya hace cuatro años que estamos intentando luchar, buscar pega, y es más difícil siendo dos minas, entonces es un poquito en referencia a nuestras madres. Mi madre y su madre eran empresarias y nunca necesitaron de un hombre para emprender. Es una oda a ellas, en el fondo: mujer luchona”.

Como anécdota para graficar lo anterior, cuenta que “de repente somos cinco mujeres en la cervecería, que estamos embotellando —porque es muy artesanal, todavía no tenemos selladora automática ni nada, trabajamos a mano— y tomando chela. Todas juntas en la cervecería mientras estamos sellando”.

VISITA DE BRIGHT

En junio de este año BRIGHT visitó la planta de Mater, algo que María Jesús destaca y agradece porque, según dice, “me abrió harto los ojos en cuanto al sistema que yo estaba aplicando”.

“Tenía mucho plástico —continúa—, no tengo fermentador isobárico y BRIGHT me abrió los ojos al conversar sobre distintas situaciones, cómo mejorar procesos, cómo buscar soluciones en distintas áreas y ayudar con distintos equipos para estos temas. Hablamos harto de las temperaturas, del control. En eso me ayudaron mucho, y cuando ellos se fueron me quedó dando vueltas y seguí estudiando el tema de lo que me habían comentado los expertos. Y ahora estamos ahorrando para poder comprar fermentadores isobáricos”.

Y, para cerrar, dice: “Me gustó la buena atención que tuvieron cuando cotizamos. Fue súper rápido. El hecho de que hayan venido a la cervecería también se agradece porque tuve la oportunidad de sacar todas mis dudas, que es diferente a hacerlo por correo, es un servicio especial también. Eso es muy bueno. Fue genial”.

*¿Tienes una idea en mente? ¿Estás pensando en un nuevo proyecto para tu cervecería? Escríbenos (tienda@brightsoluciones.cl) o llámanos (+56 9 7381 9211), coordinemos una visita y construyamos juntos.

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